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Concebida inicialmente como una miniserie de cuatro números, la primera impresión que uno tiene al hacerse con este fabuloso libro, formidablemente editado en un solo tomo, es que su calidad gráfica no tiene parangón.

Parece increíble que en 1994, en pleno auge del Manga y en plena crisis del cómic de superhéroes, naciese esta espectacular obra y apareciera un artista tan genial como Alex Ross. Cual ave Fénix, la casa de las ideas apostó por dos desconocidos como Kurt Busiek y Alex Ross, con el fin de revivir los orígenes de los superhéroes del universo Marvel. La idea original partió de Alex Ross, pero posteriormente Busiek la modelaría de una forma muy particular, eludiendo posibles “refritos” de las historias originales.

“Marvels” nos muestra el origen de los superhéroes, desde el punto de vista de un hombre corriente como es el fotógrafo Phil Sheldon; un secundario habitual del universo Marvel que se convierte en la estrella absoluta de esta novela gráfica. A través de la mirada de Sheldon, vemos a los superhéroes como “prodigios” que están mas allá del todo alcance. Seres poderosos, distantes, casi omnipotentes, que nos protegen de peligros a los que jamás podríamos hacer frente por nosotros mismos. Seres que nos ayudan, pero que al mismo tiempo nos asustan.

El autor desnuda la conciencia humana y cuestiona su moralidad. Además del fotógrafo Phil Sheldon, el otro gran protagonista de este libro es la “gente corriente”. Una plebe que parece poseer un cerebro común, capaz de mostrar bondad, candidez y curiosidad, pero también envidia, miedo e intolerancia. Busiek desgrana la manipulación de los medios de comunicación, así como su efecto sobre las masas, con especial énfasis en el “Daily Bugle” de J. Jonah Jameson y sus injuriosos prejuicios contra los superhéroes.

Sin duda los mayores laureles de esta obra se los lleva la inmejorable calidad gráfica de Alex Ross. Su trazo dota de un asombroso realismo a cada viñeta: Figuras en movimiento que parecen extraídas de cuadros renacentistas y expresiones que nos evocan a los retratos hiperrealistas, no son muy comunes en el cómic de superhéroes. Este artista de Oregón destaca además por una fabulosa composición de las viñetas y un dominio del ritmo secuencial muy poco común en artistas tan plásticos. En definitiva, Ross dibuja como un gran ilustrador y narra como un gran historietista. No se puede pedir más…Bueno sí, más cantidad de novelas gráficas, puesto que su obra historietística es muy escasa, probablemente por lo agotador de su perfeccionismo.

Probablemente la obsesión de Busiek de narrar al detalle cada suceso, cada opinión y cada discusión puede llegar a parecer redundante en algunas secuencias. Sin duda el guionista de Boston quiere ofrecernos una narración adulta y concisa que esté a la altura del dibujo de Ross. Sin duda ambos consiguen tal realismo que este cómic se acerca prácticamente a una obra documental.

Saliendo de las cavernas góticas en las que Frank Miller sumió a los superhéroes a finales de los años 80, esta es una obra luminosa que pretende devolver el brillo perdido a los superhéroes. En general esta obra tiene episodios cuya lectura se convierte en una experiencia apasionante. Es todo un clásico moderno que todo aficionado al noveno arte no puede dejarse escapar.

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